Desde un principio nos mantuvieron informados acerca de las ponencias y los ponentes, se atendió el asunto de las habitaciones de manera temprana, lo que evitó algunos disgustos innecesarios. En el evento reinó la organización, solo un breve disgusto con respecto a los horarios de los restaurantes del Hotel Portofino que fue superado rápidamente. Ya a las 4 de la tarde, yo y mis acompañantes teníamos nuestro material, nuestro salón asignado y las llaves de nuestras habitaciones.
El ambiente sigue siendo el mismo. Este año los organizadores decidieron limitar el ingreso al evento de los menores de edad prohibiendo su participación en el mismo, pero ¿realmente existe una diferencia notable entre un adolescente de 17 y un jóven de 18? El espíritu "vacacional" y las ganas de rumbear, más que de enriquecerse académicamente fueron idénticas a las del IV Covecos. Algo bastante elocuente al ver, por ejemplo, un par de carros identificados por sus dueños como la "Merusutra" y el "Mazdasutra", uno "full de culos" y el otro con "Semen a bordo", y que manifestaban que iban a Covecos a "beber" y a "tirar".Este año la población maracucha fue particularmente notoria, no se si numerosa, pero si notoria. Los ponentes en su mayoría fueron de la UNICA (Organizadora del evento), lo cual subió el tinte maracucho a la cuestión. El climax llegó cuando exhibieron un cortometraje hecho por un grupo de alumnos de la UNICA, que no tenía nada que ver con el evento ni con el tema del 5to Covecos. Pura supremacía zuliana.
Las ponencias fueron interesantes en su mayoría. Este año no tuve chance de ingresar a alguno de los talleres, pero el trabajo que hizo Geczaín Tovar, fotógrafo que dictó el taller de Fotoperiodismo fue de gran calidad.
El segundo día, la profesora Darcy Fernández de (adivinen) la UNICA, habló de la Manipulación como herramienta comunicacional. Aunque me sentí en una clase de Teoría de la Comunicación (con regaños y todo de parte de la Profesora), fue interesante el trato neutral que la ponente le otorgó a la palabra "Manipular", quitándole cualquier epíteto negativo de esos de los que estamos acostumbrados a escuchar desde los propios medios. El fotógrafo Tovar tuvo su opotunidad este día de mostrar sus trabajos y algunos que recién había realizado junto a los alumnos del taller.
Hubo ponentes que no llegaron al evento, y algunos cambios de horario que me hicieron despistar, pero en líneas generales todo fue tal como les narré.
La parte mala estuvo esta vez en el carácter excesivamente maracucho que tomó el evento este año y que fue promovido por la organización. Deja mucho que desear la ausencia de los profesores de la UCV y otras Universidades en COVECOS, más aún de nuestra Escuela de Comunicación Social. Por otra parte, se que el evento quiere hacer un perfecto equilibrio entre la formación académica y la formación humana en el sentido recreativo, pero si siguen tratando a los participantes como niños, seguirán portándose como tal. No conozco algún otro caso donde se les pase lista a los asisentes a las ponencias y el resultado de sus ausencias se vea reflejado en el certificado. Esto no es correcto. Cada quién sabe en su conciencia lo que hace y responde a la ética bajo la que se ha formado. Mantener a alguien en una ponencia que no le interesa no está bien, y esa es la consecuencia de meternos a todos en un saco y asumir actitudes represoras.
De resto, mis sinceras felicitaciones a la CVC, a la UNICA y a todo el equipo de Covecos. Espero que el próximo año sea mejor. Quizás nos veamos de nuevo por allá, aunque ya ir como participante no me satisface.