Este texto fue escrito hace un año y publicado originalmente en mi perfil de facebook. Lo rescato porque sigo pensando lo mismo acerca del tema.

Por ejemplo, en las aulas de clases de nuestra educación básica, poco se menciona acerca del papel que el Partido Comunista de Venezuela tuvo en los hechos que desencadenaron en la huída de Pérez Jiménez a bordo de la "Vaca sagrada". Solo después, cuando ya la enseñanza no depende de un "maestro" sino de la curiosidad propia, se puede conseguir trazos que mágicamente son olvidados en los libros de texto.
Pero más curioso resulta que en un gobierno como el actual, donde se han empeñado esfuerzos en cambiar la historia y "reivindicar" actos y personajes obviados por la crónica cuartarepublicana, tampoco se ha tocado el tema del 23 de enero con especial énfasis como sí lo ha tenido temas como el papel de Francisco de Miranda en nuestra independencia, por ejemplo.
Pero tampoco es que las manos blancas que marchan sin ningún motivo de peso aparente encarnan las luchas que protagonizaron los movimientos de izquierda durante el régimen de Pérez Jiménez o durante la época del "disparen primero y averigüen después". Claro, como "los masacrados de ayer hoy son gobierno", entonces ya no les parece divertido hacer bombas molotov, tirar piedras o lanzar cohetones a las fuerzas del Estado, y colocan estos actos a nivel de crimen, poniendo preso a un simple conductor de camión ¿Cuántas bombas de esas no habrá fabricado El Aissami en su vida? ¿Cuántas cabezas de PM no habrá roto con la fuerza de algún peñón lanzado de sus manos?
Pero volviendo al tema central, me pregunto ¿por qué la falta de interés de Chávez de "reivindicar" para la izquierda una fecha tan significativa como el 23 de enero? A lo mejor es la única fecha a la que no le puede poner génesis en el 27 de febrero de 1989. No, eso pasó mucho antes. A lo mejor es la única fecha a la que no le puede arrimar su "autoría intelectual" ni siquiera en grado de consanguinidad. No, Maisanta no tumbó a Pérez Jiménez. Además, eso de darle importancia a un partiducho como el PCV, reducido a su mínima expresión y convertido en una plancha de aduladores del poder.
El 23 de enero fue y será una fecha importante siempre, jamás valorada por lo visto, pero innegablemente inserta en la vida democrática del país. Negar su existencia, su importancia, significa exaltar el anti-valor de la fuerza a cambio del progreso, de revivir las cenizas del positivismo, y peor aún, de desconocer la vida, la lucha y la importancia de los movimientos de izquierda de antes y después del Pacto de Punto Fijo.
Pero... ¿que se puede esperar de un gobierno personalista y totalitarista como el que padecemos hoy?