
A propósito de este nuevo año, y por ser el final de mi década de los 20, quiero hacer unas reflexiones que he compartido en medio de birras con algunos de ustedes.
La edad más importante para el ser humano, en mi opinión, son los 17 años. La víspera de la mayoría de edad en nuestro país se torna larga, es el año más lento. Edad ideal para perder la virginidad (hombres y mujeres), preferiblemente con alguien mayor y experimentado, que por lo menos tenga la voluntad de enseñarte y no botarte al siguiente día (en el caso de las mujeres). Edad ideal para irse de rumba toda una madrugada con tu novi@. Así sea escapad@s. En la mayoría de los casos coincide con el final del Bachillerato, o al menos con el inicio de la Universidad. Los 17 años son un cambio de paradigma, el fin de la adolescencia. El inicio de la juventud.

La segunda edad más importante son los 21 años. Es una época de experimentar cosas en el amor, en el pensamiento. A los 21 te atreves a hacer lo que no pudiste a los 18 por miedo. Y le das mayor valor a esas experiencias. Algunas personas cometen la locura de casarse a esta edad. No somos madur@s del todo a los 21.
Particularmente, mis 26 años trajeron el mejor regalo de mi vida: Génesis. La cigüeña aterrizó un 15 de marzo a las 2:15 p.m. Fue un oxígeno, una razón para vivir, ya no para mí, sino para darle vida a ella. En las víspera de los 26 pude dar feliz término a una etapa de desempleo (desocupación suena mejor) que duró dos años cortesía de aquel paro que logró de todo, menos algo bueno. A los 26 vi mi nombre en la lista de admitidos de la Escuela de Comunicación Social de la UCV. A los 26 mi vida se llenó en todos los ámbitos.

Leí por ahí que en los 30's, los hombres conseguimos la plenitud en el control de nuestra sexualidad (en español: dejamos de ser eyaculadores precoces), y tenemos cierta madurez para disfrutar más del amor y del sexo. Eso me interesa... ya se ven algunos coletazos.
29 años... realmente no son nada, y creo que aún tengo muchas cosas que hacer con mi vida, algunas para ponerme al día, sinceramente hay cosas en las que siento que tomé el tren tarde.
A los 30 espero muchas cosas. Espero poder escribir en un futuro que a los 30 me sucedió algo interesante.
Mientras tanto, soplen esas velas ahí por mi, déjenme los deseos...
Gracias